21 días de gratitud | Día 1 al 7

La palabra reto suena como a competencia, como a carrera. Pero en realidad, cuando aceptamos un reto, es cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos para alcanzar una meta, ¿cierto? La idea de hacer un reto de gratitud durante 21 días surgió después de una conversación con una buena amiga. Hablábamos, entre otras cosas, del poder de las palabras. De que así como es vital nutrir el cuerpo con movimiento y alimento saludable, la mente también requiere ejercitarse.

Además, diferentes estudios revelan que para dejar un mal hábito o por el contrario, crear uno nuevo, se necesita un mínimo de 21 días realizando de forma constante una actividad.

Entonces, nos dispusimos a re-programarnos para liberarnos de un montón de creencias limitantes que han estado ahí, creciendo con nosotros sin darnos cuenta. El fin del reto de #21diasdegratitud, es el de elevar nuestra vibración, ejercitar esa mente poderosa y ver la magia en las pequeñas cosas que a veces pasamos por alto.

Es recomendable tener las afirmaciones presentes durante todo el día y repetirlas (preferiblemente en voz alta) las veces que podamos. Recordemos, que estamos entrenando a nuestra mente tal como si hiciéramos repeticiones de un ejercicio en el gimnasio.

A continuación están las primeras siete afirmaciones: 

Día 1. Hoy me permito recibir

Uno de los fines primordiales de la comunidad de vivir es fluir es precisamente, aprender a fluir con lo que la vida brinda. Recibir lo que se nos presenta cada día como un regalo, como una lección, como una oportunidad de crecer. Ahora, aprender a recibir es tan importante como aprender a dar. Mi mamá siempre me decía que: “El que da siempre tiene y el que tiene siempre da”.

Hoy, entiendo que esa fue su forma de enseñarme que la reciprocidad tiene lugar cuando estamos dispuestos a dar lo que queremos recibir.

Si queremos amor, hay que dar amor.
Si queremos ayuda, hay que ayudar a otros.
Si queremos cambiar al mundo, empezamos por nosotros mismos.

Permitámonos recibir un cumplido, una invitación a cenar, un saludo. También, permitámonos recibir la lección de una situación adversa preguntándonos: ¿qué tengo que aprender? en lugar de ¿por qué a mi?

Día 2. Hoy me relajo y libero mis pensamientos de toda tensión.

Liberar la mente de toda tensión es una práctica saludable y nutritiva. La tensión es la raíz de la tristeza, del enojo y hasta de las enfermedades. Si nos enfrentamos a cualquier situación desde un lugar de calma, podríamos ahorrarnos muchos conflictos y síntomas innecesarios. Ahora, no quiere decir que no hay derecho a enojarse por la injusticia o el caos. Pero si lo vemos desde la perspectiva de que es más saludable soltar el control, liberaremos a la mente de su estado de tensión permanente. Lo que será será y lo que no, no.

Decidan enfocarse en su bienestar, en maravillarse por las pequeñas cosas, en los caminitos de hormigas en las aceras, la forma de las nubes, el humo bailarín del café recién hecho, la sonrisa de los perros callejeros que aunque no tienen nada, le mueven la cola con alegría a la vida.

Estamos hechos de átomos y de historias pero también de las decisiones que tomamos. Entonces, por hoy, decidamos relajarnos y liberarnos de la tensión que puede llegar a ahogar nublar los pensamientos.

Día 3. Hoy mi cuerpo y mi mente están en perfecto equilibrio. 

No sólo tenemos un cuerpo físico al cual debemos procurar nutrir con alimentos saludables, hidratación, ejercicio y horas de sueño reparadoras. Tenemos un cuerpo energético, mental, emocional y espiritual. Todos ellos, también necesitan alimento y atención.

Todos están ‘guardados’ en el cuerpo físico, como si fuéramos una Matrioshka. Por lo tanto, el estuche no es más que el reflejo de lo que hay más allá de la carne y el hueso. Vivir en equilibrio, es procurar que todos esos cuerpos estén atendidos, nutridos, fluyendo en la misma dirección. Busquen lo que resuene con ustedes para recargar sus cuerpos, solo cada uno sabe lo que le hace bien y lo que no. Díganse las veces que sea necesario: mi mente y mi cuerpo están en perfecto equilibrio. Así, los demás cuerpos irán en fila a caminar en armonía con los demás. Todo está en la mente.

Día 4. Hoy me siento orgullosa (o) de todo lo que he logrado.

Hemos crecido en una sociedad que nos enseña a luchar por alcanzar objetivos, a ponernos etiquetas a quedarle bien a todo el mundo, a pensar en el futuro y a descuidar el presente. A rechazar a quien no es como lo que nuestra mente ha fabricado como “normal”. Hemos adoptado esa tóxica postura de juez con los demás y peor, con nosotros mismos.

Por todas esas viejas estructuras que nos aplastan, tendemos a obviar y a dar por sentado todo lo que hemos logrado. No hay pequeños ni grandes logros. Todo, hasta lo que ha salido “mal” está bien. Siéntanse orgullosos de todo lo que han alcanzado. Hagan una lista mental o escrita de todo lo que han hecho hasta el momento y también de lo que no. Tal vez sea necesario ponerlo en perspectiva. No sean tan duros con ustedes mismos. Llenen el corazón de gratitud por lo que es y también por lo que no es. Todo suma, todo cuenta. 

Día 5. Hoy permito que nuevas y brillantes ideas circulen libremente dentro de mi.

No hay idea loca o absurda. Si lo creemos, lo creamos. Todos los grandes inventos y soluciones, han surgido de una idea y de alguien que se atrevió a llevarla a la acción. Las ideas llegan cuando estamos dispuestos a escuchar y a estar atentos a las señales.

En muchas ocasiones, las ideas no se llevan a la acción por temor: Temor al rechazo, al fracaso, al plagio, al que dirán. Sin embargo, es bueno recordar que lo opuesto del amor es el miedo y el antídoto del miedo es la acción. Cuando actuamos desde el amor, actuamos desde nuestra verdadera esencia. Trasmitamos al mundo sin máscaras nuestro mensaje. No priven al mundo de su luz única.

Día 6. Hoy agradezco y dejo ir con amor para dar paso a todo lo nuevo.

Tendemos a acostumbrarnos a quedarnos donde más nos gusta siempre, en la afamada zona de confort. Recordemos que vinimos a este planeta lindo a estar en movimiento. Lo único constante siempre, será el cambio. Todo, absolutamente todo, es pasajero:

Para que algo nuevo nazca, algo debe morir.
Para que entre lo nuevo, algo debe salir.
Para recibir, hay que estar dispuestos a abrir las manos y soltar.

Sólo dejando ir lo que ya cumplió su ciclo, es cuando lo nuevo tendrá espacio para expander sus alas y llevarnos a volar en una nueva dirección. Sin culpa, sin miedo y desde el amor, dejemos ir. Acumulen experiencias y lecciones. No recuerdos abrumadores, resentimiento o rencores que lo único que hacen es arrugar el alma. Que todo fluya y siga fluyendo.

Día  7. Hoy es el mejor día de mi vida.

Lo único que tenemos es el momento presente.

Hace unos años lo aprendí a la fuerza. Recuerdo que vivía revolcando constantemente el pasado y demasiado pendiente del futuro. Estados de ansiedad y tristeza me causaron por muchos años estancamiento e insatisfacción. Así que, la vida misma se encargó de darme una severa sacudida (otro día les cuento bien la historia).

Vivimos esperando el fin de semana, las vacaciones, el día de pago, el viernes. Todos caemos en esa absurda carrera de querer alcanzar tiempos mejores cuando el mejor tiempo es ya, aquí, hoy. AHORA. Decidan alimentar su mente con palabras poderosas y crean en su poder infinito de crear. 

Independientemente de nuestras creencias espirituales, la vibración de la gratitud es tan alta como la del amor incondicional. Así que entra más alto vibremos, más conscientes seremos de lo que atraemos a nuestra entorno. Siéntanse libres de dejar sus comentarios abajo acerca de como les ha ido y de compartir con otros. 

Gracias <3

Texto Naty Q

 

 

 

 

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