Mi luna es mi brújula

Somos mujeres cíclicas.  La menstruación no tiene por qué ser ni tabú, ni sufrimiento, ni desgracia. Tampoco debería ser motivo de asco, vergüenza o bloqueo de nuestras actividades diarias. Al contrario, si nos disponemos a prestar atención a nuestro ciclo, podremos usarlo como la maravillosa herramienta que es: una brújula única y perfecta que guía nuestro camino. 


Por otro lado, hay una increíble similitud entre los 29.5 días que dura un ciclo lunar y el promedio del ciclo menstrual femenino. Desde la antigüedad, el ciclo lunar ha sido una potente vía de conexión con las fuerzas de lo cíclico:

La luna nueva invita a la receptividad, la depuración y a definir objetivos.

Creciente asociada a la energía de ejecutar, fortalecer, gestar.

Llena es el momento de máxima expresión, creatividad, expansión.

Menguante es hora de hacer introspección, soltar para recibir.

 

“La luna fría que dormita y observa con sólo un párpado entreabierto, se conoce las historias, antes de que acontezcan.”

 

Si nos proponemos a vivir nuestro periodo de manera consciente, sin viejas estructuras ni estigmas sociales; nos daremos cuenta de que es una de las herramientas más valiosas y poderosas que tenemos para avanzar en nuestro crecimiento personal.

En vez de juzgar o luchar contra las subidas y bajadas de energía que vivimos con cada ciclo menstrual, podemos elegir reconocernos a través de la auto conexión con nuestra esencia. Al vivir las distintas fases hormonales de manera consciente, entenderemos que nuestra luna, es nuestra brújula. 

Somos mujeres poderosas, guerreras, madres, sabias.

Día 1 al 7.  Durante la menstruación, cerramos un ciclo y nos preparamos para el que sigue. Es momento de recordar y conectar con nuestros poderes creativos y curativos. De agradecer las lecciones aprendidas y dejar que en nuestro cuerpo fluya la sabiduría ancestral de adentro hacia afuera. Es un excelente momento para escribir, dibujar y visualizar lo que queremos crear.

Día 7 a 14. En la fase preovulatoria, es momento de tomar acción. Nuestra producción de hormonas va hacia arriba. Somos guerreras y absolutamente capaces de llevar a cabo cualquier cosa que nos propongamos. Durante esta etapa del ciclo, es el mejor momento para tomar decisiones importantes.

Aproximadamente a partir del día 14, nuestro útero se prepara para dar, albergar y proteger; independientemente si es fecundado o no. Abrimos nuestro corazón y nos preparamos para lo que viene. Es normal que sintamos deseos de  reacomodar, remodelar o redecorar. Una madre no es solo quien ha llevado en su vientre a un bebé. Nos convertimos en madres al gestar proyectos, al cuidar de nosotras mismas y de nuestros seres amados (inclusive los de 4 patas)

Día 21 a 28. Esta es la etapa de la “mujer sabia”. Es la última semana de nuestro periodo y es donde ubicamos el satanizado Síndrome Premenstrual (SPM). Sin embargo, este es el momento más poderoso en el que aflora nuestra “herida profunda”. Nos corresponde vernos cara a cara con nuestra sombra, con nuestra vulnerabilidad, nuestros juicios internos. Es el momento ideal para ver claramente lo que nos pesa y hacer algo al respecto.

Permitámonos sentir, escuchar y emprender el camino de aceptar tanto nuestra oscuridad como nuestra luz. Recordemos que así como todos somos únicos y perfectos, nuestros ciclos también lo serán. Lo más saludable siempre será honrarlos y respetarlos.  Lo dijo Galeano:

“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.”

 

Haciendo clic aquí encontrarás un diagrama lunar elaborado por Mujer Cíclica que te permitirá plasmar las experiencias que vivimos cada día con el fin de percibir de forma consciente las características de nuestras lunas.

 

Texto Naty Q.

 

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