La Historia de VEF

Hola, soy Naty Q y esta es la historia de VEF.

Antes, cuando me preguntaban ¿A qué te dedicás? se me hacía un mundo contestar.

Es que siento que he vivido muchas vidas en la misma vida y mi sed de aprender, me ha llevado a transitar por muchos caminos, abrazar múltiples pasiones y luego, a compartir apasionadamente lo aprendido.

Podría ponerme un montón de etiquetas para explicar un poco qué es lo que hago: Soy profesora, mamá, esposa, bailarina, yogini, brujita, escritora, coach, vajera, loca de los gatos, lectora empedernida, atleta intermitente, cíclica, amante del vino tinto y del café con cardamomo. Pero en realidad, no soy ninguna de esas etiquetas. 

Soy una humana más viviendo una experiencia terrenal y buscando recordar lo que mi alma ya sabe.

Cuando terminé mi práctica profesional universitaria y me gradué en el 2011, descubrí que quería compartir algo más que enseñar un segundo idioma. Fue entonces cuando empecé a recorrer un maravilloso camino de auto descubrimiento, desarrollo personal y reconexión a través de diferentes corrientes artísticas y holísticas.

Por ende, decidí orientar mi profesión como docente y coach de vida hacia la Educación de Vida Consciente. En esta etapa de mi vida, mi labor está enfocada en brindar acompañamiento a otros humanos en el proceso de despertar su sabiduría interna a través del autoconocimiento.

En el 2017, atravesé una de las crisis más fuertes de mi vida a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Sin embargo, fue en medio de ese caos que entendí que la vida me estaba indicando amorosamente que era momento de crecer, de evolucionar. Era hora de seguir mi camino y para eso era preciso soltar todo lo que conocía y lanzarme a lo desconocido.

Comprendí que cualquier situación que esté viviendo, es parte innegable de mi crecimiento.

Así que el primer paso que dí fue empezar a escribir. Abrí un blog que se llamaba “Vivir es fluir, blog de historias: Contar para sanar”.

En ese momento tenía dos objetivos muy claros. El primero, era erradicar el miedo (pavor) que tenía a ser juzgada por lo que escribo. Y el segundo, era usar el poder terapéutico y mágico de escribir para sanar desde la raíz.

Para mí, las palabras son conjuro, decreto y medicina. Escribir, aparte de meditar, es el medio más efectivo de comunicación conmigo misma.

En un principio yo solo quería escribir, compartir historias mías y de otros. Sin embargo, VEF fue tomando su propia forma, a su propio ritmo. De forma orgánica, se convirtió en una plataforma que me he permitido crear comunidad, compartir lo aprendido y a la vez, honrar las enseñanzas de mis maestros. 

Ahora, cuando me preguntan a qué me dedico, simplemente digo que soy una humana multipasión y una educadora por vocación y que Vivir, es fluir es:

“Una extensión de mi proceso evolutivo que no tendría sentido si no lo pongo en servicio de la humanidad”.

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