5 recordatorios para fluir con la vida

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Vivir en consciencia es sinónimo de vivir en coherencia. Es poder navegar en el flujo de la vida, teniendo pleno conocimiento de sí mismo a la hora de actuar, pensar, creer y sentir. Por lo tanto, el auto conocimiento y la auto conexión son herramientas vitales para fluir con la vida. Conocerse a sí mismo es un trabajo diario que requiere enfoque y energía. Sin embargo, podemos empezar por lo más fácil:

Reconocernos como seres humanos. 

Vivimos en un mundo en el que todo tiene su polaridad. En lo personal, no me gusta etiquetar las situaciones como buenas o malas, blanco o negro. Para mi, en el flujo de la vida nada es completamente bueno ni nada es completamente malo.

Tal como se lo dijo Siddhartha amorosamente a su amigo Govinda en el libro de Hesse: “Jamás un ser humano o un hecho es del todo sansara o del todo nirvana. Nunca un ser es completamente santo o pecador.”

Al reconocernos como seres humanos, veremos que no somos más que animales bípedos. Tenemos las mismas necesidades de alimento, comunidad y supervivencia. Sin embargo, lo que nos hace diferentes de las otras especies, es nuestra capacidad de elegir ser conscientes de nuestros actos. Por eso, cuando siento que altas dosis de existencialismo me hacen sentir que estoy estancada y no estoy fluyendo, opto por hacerme los siguientes recordatorios:

Dejar ser.

Cuando mis emociones intentan aplastarme con sentimientos de culpa o frustración, las dejo ser. Negar mis emociones sería negarme a mi misma. Además, gracias a ellas, tengo la posibilidad de detectar mis propios desequilibrios y necesidades insatisfechas. Así que en lugar de meter las emociones bajo la alfombra, las uso a mi favor para volver a mi centro.

Dejar ir:

Aplico lo que yo llamo “la triada”: Si no me construye, no me alegra y no me libera: Lo dejo ir. Aplica para pensamientos, personas, proyectos, relaciones y situaciones de todo tipo. Soltar no es quedarse sin nada, es hacer espacio para que lo nuevo entre en escena.

Dejar llegar:

Hablando de hacer espacio para lo nuevo, también hay que saber dejar llegar. Me ha sucedido que cuando suelto algo y entra lo nuevo, a veces no me siento del todo lista. Sin embargo, es necesario recordar que cuando la lección es aprendida, el maestro sale de nuestra vida. Pero el que sigue, entra. Déjenlo llegar.

Observar:

Somos los únicos que sabemos lo que es habitar en nuestra piel. Por lo tanto, tenemos la capacidad de elegir observarnos desde diferentes perspectivas para llegar a una conclusión. Si hay algo que no entienden, que no les calza, que les enoja o los frustra: obsérvenlo. A veces con sólo observar, la respuesta aflora.

Agradecer:

La gratitud es el poder máximo que tenemos los seres humanos. Cuando me siento estancada, vuelvo a mi práctica de gratitud. Es ahí donde encuentro mi cable a tierra, al presente, a lo que realmente importa. La gratitud me hace ver todo lo que es y lo que no es, como parte de mi aprendizaje como ser humano en la tierra.

Al fin y al cabo, tan solo somos almas teniendo una experiencia humana, no seamos tan duros con nosotros mismos y fluyamos con la vida.

 

 

Texto: Naty Q
Foto: Fabricio Jiménez

 

 

 

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