¿QUÉ VAS A SER? (Y HACER)

El ruido mental es ensordecedor. Las preguntas pululan en mi cabeza como moscas necias, rebotan y se reproducen desorientadas chocando torpes unas contra otras. Usualmente, cuando esto sucede, recurro a alguna estrategia para poner “orden en la casa” y ayudar amablemente a la pregunta en mi cabeza a encontrar a su respuesta.

Esta vez, no. No tengo energía para buscar respuestas. Estoy cansada. No tengo fuerzas para desenmarañar una a una el cúmulo de preguntas sin responder.

No entiendo qué es lo que impulsa a un ser humano a matar a otro ser humano. No quiero sentarme a reconstruir los hechos reflejados en los noticieros, pensando en que la persona muerta en los periódicos pude haber sido yo, o una amiga, o mi hermana, mi prima o mi sobrina. Inevitablemente, también me aborda la culpa por sentirme aliviada de estar viva. Estoy cansada. Realmente cansada y desesperanzada.

Hay mucho que ganar y nada que perder cuando se vive sin miedo.

#NIUNAMENOS

En la última década, sólo en Costa Rica han muerto más de 300 mujeres a manos de sus parejas, novios, esposos o desconocidos. (La Nación 2018). Alrededor del mundo, hombres y mujeres crecemos, con los mandatos del patriarcado grabados profundamente en las células. Desde la cuna, consumimos canciones, películas, series, libros y publicidad estereotipada al punto que ya nos acostumbramos a verlo absolutamente normal. ¿Se han detenido en algún momento a escuchar realmente las letras de las canciones populares? Si no, vea este video por favor.

Nos enseñan a prolongar y reproducir viejas estrategias de control, opresión y separación. Ya son demasiados años viviendo bajo los dañinos preceptos machistas. Estoy cansada. 

Hoy me permito tomar una de las preguntas más recurrentes en mi cabeza:

¿QUÉ VOY A SER?

Porque antes de HACER primero está SER. Yo soy la única que puedo decidir ser consciente de lo que yo misma he permitido y normalizado. Elijo ser empática conmigo misma primero, para así poder hacer algo. Hacer, es crear, ejecutar, actuar, preparar. Hacer es materializar lo que está presente en nuestro ser.

Ahora, no vengo a dar cátedra de la definición de “ser” o de su levedad o su peso. Definirlo, es responsabilidad única y exclusiva de cada ser que camina en este planeta. De igual forma, elegir la responsabilidad radical de hacer algo, corresponde solo al que esté dispuesto a arrancarse de raíz años y años de patriarcado de la piel. Para mí, ya es hora de dirigir la mirada hacia dentro, con el fin de SER y HACER desde un lugar de consciencia.

También, entiendo que no hay respuestas concretas, correctas o incorrectas para mis preguntas. Sin embargo, quiero compartir ciertos puntos en los que creo que podemos concentrarnos como comunidad, para encontrar nuestra propia forma de desintoxicarnos de una sociedad machista.

SER CONSCIENTES

Ser conscientes es ser coherentes con lo que pensamos, decimos, sentimos y por supuesto, con lo que hacemos. La consciencia, es el conocimiento responsable que el ser humano tiene de su propia existencia. De sus estados, de una situación, de sus actos.

EDUCAR

Siempre he creído que todos somos maestros. Independientemente de nuestra postura, ya sea de mamá, papá, hermana, tía, maestra, jefa, amiga: la consciencia, pásala. Sin embargo, no podemos andar aleccionando a todo el mundo. Como educadora, creo firmemente que es imposible enseñarle algo a una persona que no desea aprender. Educar al fin y al cabo, es empezar por nosotros para reconocernos como los humanos que somos y transmitir de la mejor manera que podamos que  todos, absolutamente todos tenemos los mismos derechos.

DEJAR DE MINIMIZAR

No queremos ningún tipo de violencia. Pero las mujeres somos a las únicas que nos matan por nuestra condición de género. Así que, haciendo mención al aporte de Alonso Mata Blanco, visibilicemos, denunciemos y actuemos porque la violencia machista se ensaña, mata y corroe.

AUTOCONEXION

Todo cambio empieza por una misma. Reconocernos como seres humanos, nos permite conectar con nuestro ser para hacer. La autoconexión es vital para dejar de permitir, de normalizar, para alzar nuestra voz, para cambiar lo que necesite ser cambiado y soltar lo que ya no nos construye.

SORORIDAD

Una de las estrategias del patriarcado ha sido separarnos y ponernos a competir entre nosotras.  Estoy harta de eso. Yo con las mujeres, mis hermanas, no quiero competir. Quiero crear, que nos construyamos, que nos admiremos, que nos ayudemos y no nos envidiemos. Cada una tiene su magia, su arte y juntas, somos tribu, somos manada, somos más.

 

Juntas, permanecemos. Divididas, caemos.

 

 “Quiero vivir, no sobrevivir, salir a la calle y sentir que no tengo que defenderme, que tus palabras no puedan ofenderme y que tus armas no puedan atacarme. Ni encerradas ni con miedos. Si estamos unidas, seremos más fuertes”.

REBECA LANE.

 

¿Vos, qué vas a SER Y HACER?

 

 

Texto: Naty Q

Foto: Fabricio Jiménez

Mujer en la imagen: Sofía Steiner

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