37 lecciones en 37 años

Ayer, al hacer mi práctica de yoga matutina, aproveché la ocasión para hacer un ejercicio de retrospección.

Hice 37 saludos al sol, en honor a los 37 años que este cúmulo mío de carne y huesos, ha caminado por este planeta azul.

Mientras iba haciendo cada movimiento, me enfoqué en conectar de forma consciente con las memorias de mi cuerpo, con los recuerdos grabados en mis células, en cada año vivido. Sin temor, sin dolor y con mucho, mucho amor.

Al terminar mi práctica, noté que los recuerdos que afloraron, en su mayoría fueron eventos significativos de lecciones aprendidas. También, me percaté que a pesar de que algunos eventos no fueron agradables, hoy, los veo con sumo agradecimiento y entendimiento.

Con cada saludo al sol, conecté con cada año vivido.

Todos y cada uno de los años que llevo en la piel, han sumado a la persona que soy. He amado intensamente cada fase, cada década, cada crisis, cada pérdida, cada triunfo, cada lección. Hoy, siento que el corazón me explota de alegría y satisfacción.

Al terminar mi práctica, tuve unas ganas inmensas de escribir a manera de autoregalo, mi propia versión de 37 life lessons in 37 years, así que, aquí van:

1 . Perseverancia

Nadie recuerda el momento exacto en el que aprendió a caminar, pero estoy segura que es en ese preciso momento que se graba en las células la capacidad de intentar algo una y otra vez, las veces que sea necesario hasta alcanzarlo.

2. Capacidad de asombro

Nunca deberíamos perder la capacidad de apreciar con todos nuestros sentidos las pequeñas cosas: los caminos de hormigas, la forma de las nubes, brincar en los charcos bajo la lluvia.

3. Confiar

Confío en el flujo infinito de energía universal que me protege y me guía.

4. Diversión

¡No debemos dejar de jugar! La diversión, la risa y el juego es el alimento favorito de mi espíritu.

5. Mantenerme fiel a mi esencia

Nunca debo dejar de ser quien soy por encajar o agradar a una persona o un grupo de ellas. Deseo que la autenticidad se mantenga como uno de mis valores más importanes, siempre.

6. No somos el centro del universo.

Esta lección se presenta en diferentes etapas de la vida, pero tendemos a olvidarla fácilmente. Tal vez a muchos les tocó vivirla por primera vez con la llegada de un hermanito o hermanita. O como a mí, con la entrada al kinder.

7. Hacer lo mejor que pueda, con lo que tenga

La creatividad es una de mis herramientas más valiosas. Siempre puedo encontrar una solución, con los recursos que tenga a mano.

8. Cuestionarlo todo.

No creer en todo lo que vemos, todo lo que oímos, todo lo que nos dicen. Cuestionarlo todo es una sana práctica que aprendí desde que entré al catecismo. A partir de ese momento aprendí que hay que cuestionarlo todo. Incluso al sacerdote que me decía que las chiquitas preguntonas no iban al cielo.

9. Los pensamientos crean la realidad

Cualquier cosa que nos atrevamos a soñar, lo podemos crear.

10. No cargar peso innecesario

Los resentimientos pesan una tonelada. Perdonar y perdonarnos nos permiten caminar más liviano.

11. Ser responsable

Tomar responsabilidad radical de nuestra vida es liberador y necesario. Es el mejor regalo que nos podemos dar a nosotros mismos y a los demás.

12. Lo único constante es el cambio

Todo cambia, nada permanece. Todo está siempre en constante movimiento.

13. Mira la esencia, no las apariencias

Me lo enseñó una canción de aterciopelados y siempre será una máxima en mi vida.

14. El amor de mi vida soy yo.

Me hubiera encantado haber aprendido esto desde mi adolescencia, pero ha sido una de las lecciones más importantes de mi vida.

15. Intentar complacer a todos es agotador

Vivir para los demás e imposible. No hay que olvidar que somos solamente responsables de nosotros mismos.

16. Practicar lo que se predica

Cualquier cambio que quiera ver en el mundo y en los demás, empiezo por mí.

17. La vida puede cambiar en un segundo

Estamos hechos de las decisiones que tomamos. No importa la magnitud de la decisión, el camino que elijamos no solo nos afecta a nosotros mismos, si no a todos los que nos rodean.

18. No asumir

Hay que recordar escuchar antes de emitir una opinión. Una misma historia puede ser contada de un millón de maneras.

19. Nada es para siempre.

Todo en algún momento llega a su fin y no pasa nada: Las relaciones, trabajos y hasta la vida misma tiene fecha de expiración.

20. Dejarse ayudar

No somos todopoderosos. Aprender a delegar y dejarse ayudar, es igual de importante que ayudar a los demás.

21. Ser autodidacta

Los libros son maestros, ¡dejálos que lleguen a vos y presta atención a sus enseñanzas!

22. Ser libre

La libertad es tener la capacidad de elegir y de asumir consecuencias. Se trata de hacer una elección y estar dispuesta a enfrentar el paquete de consecuencias que trae consigo.

23. Dar y recibir es lo mismo

Tanto dar como recibir son igual de importantes. No se puede verter de un recipiente vacío. Hay que saber dar, pero también hay que saber recibir.

24. Para todo hay tiempo

No nos estamos perdiendo de nada. No vivimos en una carrera o una competencia por lograr objetivos. Todo tiene su tiempo y estamos donde debemos estar,

25. No es no.

Hay que arrancarse de raíz esa nociva creencia de que si una mujer dice que no, en el fondo quiere decir si. Si una mujer dice no, significa NO. Eso lo tienen que aprender a como de lugar, por ejemplo, los compañeros de trabajo acosadores que tienen como lema el «no acepto un no como respuesta».

26. Cuidar el cuerpo, alimentar el espíritu. 

El movimiento y la comida saludable deben formar parte indispensable de nuestra vida. El cuerpo es una máquina perfecta que nos permite vivir experiencias maravillosas. Es la herramienta poderosa que alberga el alma. Hay que darle el mantenimiento, el valor y el respeto que merece.

27.  Decir lo que sentimos, siempre.

Estar en contacto con nuestros sentimientos es un regalo maravilloso. Saber expresar nuestros sentimientos, nos facilitará comunicarnos con nosotros mismos y con quienes nos rodean.

28. El corazón siempre tiene la razón. 

Aprender a escuchar el corazón no es fácil, pero una vez que el ruido en la cabeza disminuye, las respuestas vienen por sí solas.

29. No estar pendientes de las opiniones de los demás

Cada quien habla desde su realidad. Lo que le digan los demás, es su propia percepción que no tiene nada que ver con la mía.

30. Cuando la lección es aprendida, el maestro sale de tu vida:

El desapego es una de las lecciones más difíciles de aprender. Por eso, es reconfortante interiorizar que si alguien sale de nuestra vida, es sencillamente porque ya no tiene nada que aportar para nuestro crecimiento personal.

31. La gente hace cosas.

Hay que desaprender culpar a los demás de nuestras propias reacciones. La gente hace cosas, no nos hace cosas. La manera en la que decidamos reaccionar, es responsabilidad de cada quien.

32. La gente cambia de opinión.

Y es totalmente válido. No debemos tomarnos nada personal. Cada quien tiene sus lentes para ver la vida y tiene derecho a cambiarlos las veces que crea necesario.

33. El cuerpo grita lo que el corazón calla.

Si las emociones son reprimidas, buscarán la forma de ser atendidas por medio de síntomas y padecimientos físicos. Lo que no dices, te mata.

34. Decir adiós, es crecer.

Todo tiene su ciclo, incluso los sueños que se hicieron realidad, tienen fecha de caducidad. Dejar ir, es dejar llegar.

35. La gratitud es la actitud.

La gratitud es sin duda un super poder que lo cambia todo. Entre más gratitud practico, más abundancia experimento.

36. A como vibro, atraigo o repelo.

Mi vibración sin duda es la que atraerá a mi tribu.

37. Nadie me quita lo bailado.

Cada año me lo repito con convicción y orgullo por seguir intensamente los deseos de mi corazón. ¡Nadie me quita lo bailado!

Texto: Naty Q.
Fotos: Eka Mora.

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