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El poder de elegir

Recuerdo mi cuerpo adolescente enfundado en una bata de manta color rosada. Hace casi veinte años, surfeaba las olas de dolor, respirando contracciones cada diez minutos, luego cada cinco, cada tres, cada dos. Sentía los pies congelados y la boca seca.

A los dieciocho años recién cumplidos, era la primera vez que paría. Mientras mis compañeros y compañeras entraban a la universidad, yo me paría a mí misma en una sala de hospital. En mi adolescente corazón, abrazaba con fuerza de leona la certeza de que estaba ahí por elección. Desde siempre supe que la maternidad será deseada o no será.

En las trece horas que duró mi «labor» de parto, estuve entre acostada y sentada en una camilla de metal en un hospital en el centro de San José. Pasé largas horas respirando paciente, esperando mi turno para que el pasajero de mi útero, al fin viera la luz de esta tierra.

Era marzo del 2000 y la mayoría de los empleados del hospital, incluyendo enfermeras y doctores, estaban en huelga de brazos caídos por el combo del ICE. El país entero estaba paralizado en medio de protestas. Unas pacíficas, otras no tanto. Todo lo que pasaba fuera de las paredes frías color verde menta del hospital, era caos.

Me sentía sola. Más de la mitad del personal médico estaba afuera protestando, mientras las mujeres gestantes de todas las edades en la sala y en los pasillos, hacíamos lo mejor que podíamos. Respirando contracciones, viéndonos unas a otras y apoyándonos sin palabras: Recordando instintivamente la sabiduría primitiva de parir. Pero me sentía sola, pariendo como una gata en un rincón.

Veinte años despúes, puedo decir que yo elegí mi embarazo, pero no el parto. Viví junto a otras mujeres las agresiones de un escaso personal médico que estaba en huelga y de mal humor. Recibí frases punzantes como: «Quién la tiene», «Ahora se aguanta mamita», «Esto no es nada», «No sea pendeja».

Actualmente, se ha visibilizado la importancia de erradicar la violencia obstétrica. Sin embargo, aún hay muchas actitudes y micro violencias hacia la mujer gestante. Desde algo tan sencillo como el derecho a ser llamada por nuestro nombre. No somos «mamita», somos mujeres con el poder de elegir como parir.

Del 13 al 19 de mayo es la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetado, que este año se realiza del bajo el lema «El poder de parir está en vos». Somos libres de elegir lo que nos haga sentir cómodas en cada parto. Es nuestro derecho.

Así como hace casi veinte años mi hijo estaba abriendo sus ojos pequeñitos a esta vida, a cada minuto y en cada rincón del mundo, hay mujeres pariendo. Así sea en sus casas o en un hospital, la mujer gestante tienen el derecho de elegir su parto en sus propios términos.

El poder de elegir es nuestro.

31 de Marzo del 2000.

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