Ritual sagrado para volver a mi centro

Si algo he procurado en los últimos años, ha sido explorar, nutrir y construir mis propios rituales de autoconexión.

Todo empezó cuando llegó la mal llamada «crisis de los treinta», que luego entendí que era el mismísimo retorno de Saturno tirándome de cabeza a navegar el mar infinito del autoconocimiento.

Con los treinta recién cumplidos, se me empezó a facilitar decir que no, sin culpa y sin remordimiento. Fue en el cruce de ese umbral -y después de una ruptura melodramática- cuando realmente me percaté que necesitaba priorizarme y prestarme atención: Volver a mi centro.

Así que empecé a crear mis propios rituales. Desde elegir irme a dormir temprano para ir a la feria el sábado en la mañana, hasta regalarme un baño ritual con pétalos de rosa y miel en luna nueva.

Este año, gracias a una de esas mujeres medicina que tengo la suerte bendita de encontrar en el camino, descubrí uno de los rituales que más amo hacer y que es clave en mi rutina actual de autoconexión.

Yoni Steaming

Por eso hay días que salgo de mi cuerpo y lo miro desde afuera. Tanta gratitud brota de mí que quisiera ser dos: una para ser yo y una para abrazarme a mí misma, y decirme todo lo agradecida que me estoy.

Extracto de «Enamorada de mi morada» por Ea&Aleia

En una sociedad en la que a las mujeres se nos educa para callar, obedecer y servir, el autoconocimiento y el autocuido de nuestras cuerpas, es una forma de hacernos escuchar para dialogar y contribuir en la deconstrucción de un sistema patriarcal tan absurdo como obsoleto.

Por lo tanto, volver a nuestro centro, agradecer y honrar nuestro útero como caldero mágico de toda creación, es más que un ritual de autoconexión. Es una ceremonia sagrada de sanación.

Muchas de nosotras tal vez recordamos la sugerencia de nuestras abuelitas o mamás de hacernos una «sentadita» en el baño cuando teníamos alguna molestia vaginal.

Tal como lo describe Maria Andrea, creadora de Shevi Steaming, la práctica de yoni steaming o vapores vaginales, se ha transmitido de generación en generación. Sin embargo, en los últimos años y gracias al impulso creativo de mujeres como Maria Andrea, los beneficios de esta práctica son cada vez más visibles.

A mí en lo personal me encanta hacer mi yoni steaming ceremonialmente una o dos veces al mes. Justo después de mi menstruación o antes de ella, con el fin de armonizar mi entrada al invierno de la fase menstrual.

Durante la menstruación no es recomendable realizar el vapor, ya que esto podría causar un sangrado más fuerte. Tampoco estando embarazada o después de ovular si se anda en busca de una maternidad deseada.

Lo que sí se puede hacer es tener las hierbitas de Shevi siempre a mano y tomar una infusión durante los días de menstruación para darle calorcito al útero.

El ritual sagrado de volver a mi centro

Para mí, haber llegado a esta práctica gracias a Shevi, ha significado un cable a tierra de autocuidado y amor profundo, directo al muladhara. En el ritual de Yoni Steaming, está presente la unión de los cuatro elementos:

Fuego: En la cocina, usamos el elemento fuego para hervir el agua. Se procura colocar una olla en la que nos podamos sentar. Luego, se coloca un pañito en las orillas para no quemarse y ojalá vestir una falda larga para que el vapor no se escape.

Tierra: Las hierbas representan la tierra. Se utilizan flores de jazmín, manzanilla, milenrama y pétalos de rosa, entre otras.

Aire: El vapor representa el aire, quien se encarga de llevar la medicina al útero, a nuestro centro de poder. Un detalle super importante aquí es darle un ratito a que el vapor no nos vaya a quemar la piel. Una vez sentadas en la olla, podemos durar de diez a 20 minutos recibiendo el vapor.

Agua: El agua bendita que todo lo santifica, es donde ocurre la alquimia que nos permite regalarnos este momento de autoconexión. Una vez terminado el ritual, se puede devolver el agua (cuando ya se ha enfriado) a la tierra. Puede ser en el patio o incluso en una maceta.

El yoni steaming estimula primer y segundo chakra, los cuales están relacionados con el elemento tierra y agua respectivamente. En resumen, el ritual sagrado de volver a mi centro, me hace sentir amada, enraizada, seguras. Con los pies en la tierra y el corazón abierto para fluir con la vida.

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