Hasta el fin del mundo

La vida puede cambiar en un segundo, un día o sesenta días. Digo sesenta días porque hace exactamente dos meses, estaba en un momento de mi vida en el que me sentía totalmente cómoda, a gusto, plena. Con mis necesidades de estabilidad, orden, comunidad y espacio satisfechas. Estaba viviendo con gratitud y merecimiento la vida…