Estrella fugaz

La segunda rayita rosada anunciaba la presencia indiscutible de un pasajero en mi útero. Debo aceptar que me tomó absolutamente por sorpresa, pero lloré de felicidad, entre emocionada y asustada, como si fuera la primera vez. Miles de pensamientos galopantes empezaron a desfilar en mi cabeza atropellándose unos a otros: Que si estoy muy vieja,…