De cuando me despidieron

Fue un 29 de abril. El jefe aterrizó en seco en mi escritorio y sin mirarme a los ojos me dijo: “¿Tenés un momento?”. Claro, le contesté; emulando lo mejor que pude su tono de voz bajito. Lo seguí por el pasillo hacia su oficina de cristal. Iba sintiendo intensamente en toda mi columna vertebral…